Cumbre Suramericana: muchos temas y poca claridad

 
Once mandatarios suramericanos se reunieron - durante los días 31 de agosto y 1 de septiembre - para tratar una agenda de cinco puntos que incluyó debates sobre democracia, integración, infraestructura, tecnología y narcotráfico en Brasilia, Brasil, nación que limita con nueve de los doce países del área suramericana.

Para algunos observadores la intención del presidente Cardoso al proponer y realizar una cumbre para suramericanos, era la de convertir a Brasil en el interlocutor de la región y hacer de contrapeso en materia de liderazgo frente a EE. UU. Para otros, Brasil se ha dado cuenta que no tiene sentido ser una potencia solitaria y su estrategia ahora es la de construir un nuevo espacio geopolítico a través de un bloque de países con intereses compartidos.

En este sentido se expresó el presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso, cuando al inaugurar la reunión dijo: "Si enfrentamos desafíos comunes, debemos hacerlo en conjunto" y agregó, "Unida, Sudamérica defenderá con mayor fuerza sus intereses comunes. Es vital llegar a un desmantelamiento efectivo de las trabas comerciales de los socios más ricos en el hemisferio".

El Plan Colombia

Uno de los temas que inevitablemente fue tratado y que modificó la agenda temática oficial ( a pesar de la resistencia que interpuso Brasil para evitar que la atención se desviara) fue el problema Colombiano. La controversia antecedió a la reunión en razón a las declaraciones que algunos de los países de la región expresaron sobre su temor a una extensión fronteriza del conflicto interno colombiano.

Según la prensa internacional que cubrió el evento, el presidente colombiano, Andrés Pastrana, se anotó un éxito diplomático al insistir que el problema colombiano afectaba a todos los países. "No podemos imaginar a ningún país decir que no tiene nada que ver con este problema", dijo el presidente Pastrana en respuesta a los países que como el Brasil, venían expresando que el Plan Colombia "es un problema colombiano".

La controversia aparentemente culminó con un documento adjunto a la declaración final de la Cumbre de Brasilia, en la que los mandatarios expresaron "su decidido apoyo a los esfuerzos en favor de la paz emprendidos por el Gobierno de Colombia, que reflejan los anhelos más legítimos del pueblo colombiano de construcción de un futuro pacífico". Esta declaración omite cualquier mención directa del Plan Colombia y el papel de los Estados Unidos, pero según los observadores la inclusión de la situación colombiana como tema regional fue una concesión significativa.

Además de la crisis en Colombia, los participantes tocaron muchos otros temas de importantancia para la región.

 

Integración regional. La integración regional, en todos sus matices, fue otra vez tema de estudio. Se habló incluso de crear "los Estados Unidos de Sur América", una propuesta del presidente del Perú, Alberto Fujimori, que según el mandatario, serviría para enfrentar los problemas de la región a la que llamó el "subcontinente de las paradojas".

En la declaración final de la Cumbre, llamada "Declaración de Brasilia", se ratificó el compromiso con la integración de América Latina y el Caribe y se impulsó "la propuesta de la Comunidad Andina , CAN, de iniciar un diálogo político con el Mercosur y Chile".

Esta última propuesta de crear una zona de libre comercio del CAN - Mercosur (que entraría a operar antes del 2002), fue respaldada por Brasil, Ecuador y Venezuela; países que quieren acelerar el proceso. Contrariamente Argentina manifestó que este proceso debería tratarse gradualmente, sin fechas fijas y como un proyecto para el futuro.

Infraestructura. El "Plan de acción para la integración de la infraestructura regional en América del Sur" fue tratado como un titulo aparte en la declaración. El plan (que propone construir rutas que interconecten todo el continente, proyectos energéticos y oportunidades de negocios), fue realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y algunas consultoras internacionales. A el pueden oponerse los paises de la región a través de contrapropuestas que sean presentadas antes del 31 de diciembre próximo.

Democracia. El presidente Cardoso consideró que la democracia "está en la base de todos los avances de Sudamérica en los años 80 y 90" y en la base de los procesos de integración. En la Declaración de Brasilia, se coincidió en la necesidad de consolidarla, pero garantizando y perfeccionando los mecanismos de participación de la sociedad civil. Igualmente se observó prioritario garantizar el mantenimiento de proceso electorales libres, periódicos, transparentes, justos y pluralistas

Narcotráfico y delitos conexos. Nuevamente el compromiso fue el de colaboración para combatir el narcotráfico y esta vez se enfatizó en el principio de responsabilidad compartida, que vincula tanto a los países productores como a los consumidores y a los que sirven de puente.

Otros temas. De otra parte, se propuso el lanzamiento de una nueva ronda multilateral de negociaciones comerciales, se exhortó a la comunidad financiera internacional para que se busque una solución ante el desequilibrio de los mercados internacionales y se consideró como prioridad "acelerar el acceso a la nueva era de la sociedad de la información".

En resumen, esta cumbre terminó con una declaración que enumeró 62 puntos de acción para cumplir los cinco temas tratados en la agenda. Las intenciones fueron positivas pero los asuntos fueron muchos. Quizás hubiera sido mejor empezar por poner "la casa en orden", es decir, en concretar un compromiso de la región suramericana que signifique una cooperación mas eficaz en la solución de las crisis democráticas y de orden interno de los países andinos, y después si pensar, en otros esfuerzos de integración.