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El Plan Colombia: inseguridad regional? Qué opina Washington? Según el Gobierno americano, el respaldo al Plan Colombia es un respaldo a los esfuerzos de Colombia por la paz, la lucha contra las drogas ilícitas, la construcción de la economía y un soporte a su sistema democrático. De ahí las declaraciones de la secretaria de Estado de E.U., Madeleine Albright, cuando en su gira por Brasil, Chile, Argentina, Bolivia y Ecuador expresó que el "Plan Colombia es un plan excelente, un plan integral que no sólo trata el problema de la droga, sino que también trata los problemas sociales y económicos en Colombia, el proceso de paz y una forma de ayudar en los derechos humanos". Dentro de la agenda internacional, el combate al narcotráfico, es uno de los aspectos que ocupan un primer plano y para Estados Unidos ese asunto ha sido definido como de seguridad nacional. Precisamente, el presidente Clinton visitará a Colombia el 30 de agosto demostrando un claro respaldo a la ayuda militar y económica en la lucha contra el narcotráfico, pues en palabras de Clinton, "la situación de Colombia es demasiado precaria para esperar." Un gran porcentaje estará destinado al apoyo militar, representados en US$519,2 millones (328 millones son en helicópteros), lo cual hace que el principal receptor del paquete de ayuda sea el ejército. Cerca de un 35% del total aprobado (que equivale a US$458,8 millones), estará dirigido a operaciones antinarcóticos que apoyan la acción de Colombia y que incluyen entre otros a Bolivia, Ecuador y Perú. El resto del dinero se distribuirá a la policía, el desarrollo alternativo, los desplazados, los derechos humanos, reforma a la justicia, hacer cumplir la ley y el proceso de paz. Para Arlene Tickner, directora del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de los Andes en Colombia, realmente la preocupación de Washington es la capacidad perturbadora del narcotrafico, al punto de considerar que si no existiera el problema de las drogas, no habría Plan Colombia. Qué piensan los países vecinos? Por ahora, para los países vecinos el Plan Colombia es un motivo de intranquilidad en materia de seguridad regional y sobre todo en tres flancos: el desplazamiento de colombianos a las zonas fronterizas, la extensión de la guerrilla y el traslado del narcotráfico. Según lo explicó al diario colombiano El Tiempo, Adam Isacson, del Centro de Política Internacional con sede en Washington, "si la ofensiva en el sur de Colombia tiene el éxito esperado, los cultivos pueden cruzar la frontera. Las siembras se pueden desplazar a países vecinos como Ecuador, Perú, Brasil o Venezuela donde la presencia del Estado en zonas limítrofes es débil. Sólo en el caso del Ecuador (fronterizo con el departamento del Putumayo - Colombia) se daría un éxodo masivo de entre 30.000 y 40.000 desplazados". Oficiales estadounidenses en declaraciones recientes al New York Times, llamaron a este fenómeno el "efecto del balón" al explicar que cuando ellos tienen éxito en los ataques contra la actividad de las drogas ilícitas en un país o en una región, ven al poco tiempo el resurgimiento de estas actividades en otro lugar. Eduardo Toche Medrano, del Centro de Estudio y Promoción del Desarrollo (Desco), advierte que del mismo modo que cuando el Perú activó un fuerte plan represivo contra el tráfico de drogas muchos cultivadores y comercializadores de coca se trasladaron a Colombia, no es para nada descabellado pensar que "si esos personajes tienen dificultades para desarrollar sus negocios vuelvan a mirar al sur". El diario El Tiempo publicó hace pocos días las declaraciones del presidente del Perú, Alberto Fujimori, señalando que el Plan Colombia produciría una escalada del conflicto y que Perú debía prepararse para ello. Por su parte los gobiernos del Ecuador y Panamá anunciaron hace poco, que reforzarían la presencia policial de sus fronteras con Colombia ante el temor de un desplazamiento masivo de narco-cultivadores y guerrilleros, como consecuencia de las futuras operaciones antidrogas. "Nuestra preocupación es que al removerse ese tumor canceroso (en referencia al narcotrafico), cause metástasis en el Ecuador," dijo el canciller ecuatoriano, Heinz Moeller. Brasil, a través de su ministro de defensa, Geraldo Quintão, en declaraciones al diario Folha de São Paulo, explicó que las autoridades de su país montarán un gran operativo para impedir que guerrilleros y narcotraficantes puedan buscar refugio en su suelo en caso de una acción militar a gran escala en suelo colombiano. De otra parte Venezuela, a través de las declaraciones de su canciller José Vicente Rangel, considera que el fuerte componente militar de la ayuda de Washington puede llegar a ser peligrosa para la región. "Venezuela cree que para los fines de la paz es contraproducente intentar de alguna manera resolver el problema a través de métodos militares", dice el canciller. Colombia se ha defendido afirmando a través de su canciller, Guillermo Fernández De Soto que el Plan fue diseñado para la paz y el desarrollo, no para la guerra y por tanto no tendrá efectos nocivos en los países vecinos. Según Ernesto Borda, Director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Javeriana, "buena parte de la respuesta sobre cómo disipar los temores está en el éxito del componente social del Plan, es decir, en la puesta en marcha de proyectos de desarrollo alternativo, rentables y sostenibles, convenidos con los habitantes de la zona de frontera, de modo que encuentren verdaderas alternativas socio productivas y no se desplacen, con el negocio, hacia otros territorios, internos o externos". De todo lo anterior, lo cierto es que el plan Colombia no va a ser la solución fácil e inmediata a los problemas del país. Acogiendo la propuesta del politólogo Juan Gabriel Tokatlian, lo que Colombia necesita "es un plan D; uno capaz de resolver seriamente, y no sólo contener en el corto plazo, la guerra que padece. Ese plan D debería ser convenido por los colombianos y contar con el apoyo de los latinoamericanos."
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