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OEA firma Convención Interamericana contra el Terrorismo Por Martha Lucia Pinzón Durante la trigésima segunda asamblea de la Organización de Estados Americanos, OEA, que tuvo lugar en Bridgetown, Barbados el 3 y 4 de junio, fueron tratados de manera central los temas relacionados con terrorismo, democracia y pobreza por los 34 cancilleres de los países miembros. El principal aporte de la reunión fue la nueva Convención Interamericana contra el Terrorismo, firmada en el acto por 30 de los 34 estados y cuyo objeto es impedir la financiación del terrorismo, fortalecer los controles fronterizos y aumentar la cooperación entre las autoridades de los diversos países, entre otras medidas. Cuatro países asistentes: Canadá, Trinidad-Tobago, Dominica y República Dominicana se excusaron de firmar el instrumento, explicando que debían primero cumplir trámites legales internos. La convención entrará en vigor 30 días después de que seis países hayan depositado el instrumento de ratificación en la Secretaría General de la OEA. El texto aprobado, codifica los delitos de terrorismo incluídos en 10 convenciones existentes (entre ellas las de La Haya y Montreal) relacionados con el secuestro de aviones así como los que establece el Convenio de Naciones Unidas sobre secuestro de diplomáticos, toma de rehenes, atentados con bombas y financiamiento del terrorismo. Cabe anotar, que en la Declaración de Lima para Prevenir, Combatir y Eliminar el Terrorismo, los países miembros de la OEA calificaron a este flagelo como una "grave manifestación de violencia deliberada y sistemática dirigida a crear caos y temor en la población" que "genera muerte y destrucción y constituye una actividad delictiva repudiable". Por primera vez, la convención excluye los motivos políticos como razón para negar la extradición de alguien acusado de un ataque terrorista, y los estados se comprometen a negar asilo o condición de refugiado a cualquier persona contra quien haya razones fundadas para considerar que ha participado en un acto de terrorismo. El texto compromete a los Estados miembros de la OEA a intensificar su cooperación e intercambio de información de inteligencia y hacer más estrictos sus controles fronterizos, asi como a confiscar los fondos y otros bienes de grupos identificados como terroristas. El artículo 4 de la Convención, le ordena a cada Estado Parte, en la medida en que no lo haya hecho, establecer un régimen jurídico y administrativo para prevenir, combatir y erradicar la financiación del terrorismo y para lograr una cooperación internacional efectiva al respecto, que deberá incluir un régimen interno normativo y de supervisión para los bancos e instituciones financieras susceptibles de ser utilizadas para financiar actividades terroristas. El canciller peruano, Diego García Sayán, en rueda de prensa a los medios, subrayó sin embargo que la convención "toma muy en cuenta que el terrorismo hay que enfrentarlo dentro del marco del derecho, y con un enfoque multilateral y multidimensional". Agregó que las convenciones vigentes sobre asilo y refugiados ya excluían los "crímenes atroces", que podrían equipararse con actos de terrorismo. Para el secretario de estado Estadounidense, Colin Powell, "este tratado es muy importante, pues hace frente a todos los aspectos del terrorismo, incluyendo su financiamiento, la necesidad de compartir inteligencia, y la extradición, para que los responsables no puedan encontrar refugio en ninguna parte". Otro tema que ocupó la atención de los participantes al evento fue la situación democrática de Venezuela. Los países asistentes condenaron enérgicamente el intento de alteración del orden constitucional y respaldaron la decisión de la Asamblea Nacional de Venezuela de conformar una Comisión de la Verdad para investigar los hechos de violencia, ocurridos el 11 y el 14 de abril del 2002, considerando que este esfuerzo contribuye a la transparencia del ejercicio democrático de ese país. Según el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, la prueba más difícil para la Carta Democrática Interamericana ha sido enfrentar la situación en Venezuela". "Todos estamos de acuerdo en que Venezuela, en esta coyuntura decisiva, necesita la solidaridad y cooperación de todos los pueblos y gobiernos del Hemisferio. La OEA está dispuesta a hacer lo que el gobierno de Venezuela nos pida para fortalecer las instituciones democráticas", dijo Gaviria, en la inauguración de la Asamblea en Barbados. El gobierno de Estados Unidos insistió para que Venezuela aceptará los buenos oficios de la OEA como mediadora de un diálogo interno dirigido a reducir las tensiones y fomentar una mayor estabilidad, pero el gobierno Venezolano rechazó esa posibilidad en abril y se ha limitado a agradecer la disposición que tiene la OEA de brindar el apoyo y la ayuda que Venezuela requiera para la consolidación de su proceso democrático. La pobreza tambien fue un tema presente en la Asamblea. "Un desarrollo económico más equitativo en el marco de una integración hemisférica perseguida desde hace 200 años es la mayor urgencia de la region", sostuvo el Primer Ministro de Barbados, Owen Arthur, durante la inauguración de la reunión y criticó la tendencia reciente de las naciones industrializadas a sugerir que la pobreza y el subdesarrollo obedecen a falta de democracia y de respeto al imperio de la ley y los derechos humanos. El canciller peruano coincidió con el Primer Ministro de Barbados, cuando advirtió que el énfasis en combatir el terrorismo no debía relegar a un segundo plano la necesidad de combatir la pobreza. La pobreza extrema y creciente en la región es una amenaza tan grave como la del terrorismo, pues "es una fuente comprobada de tensiones e inestabilidad", indicó García Sayán durante la inauguración del evento. "La pobreza no justifica el terrorismo, pero es el caldo de cultivo", dijo el canciller peruano. En su opinión, uno de los pasos esenciales de una estrategia para reducir la pobreza debe ser un acuerdo regional para reducir sustancialmente los gastos militares, una propuesta peruana que ha recibido el respaldo del Grupo de Rio, que aglutina a la mayoría de los países de América Latina y el Caribe. Por su parte, el canciller argentino, Carlos Ruckaus, coincidió con la necesidad de impulsar un desarrollo equitativo que alivie la pobreza, pero rechazó que ser pobre sea sinónimo de terrorista. "El terrorismo no es hijo de la pobreza, es hijo del fanatismo político o religioso. La inmensa mayoría de los pobres del continente quieren trabajo digno, y no bombas ni atentados", subrayó el funcionario. Ver: www.oea.org
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