EEUU se opone a lenguaje "controversial" en la declaración de la ONU sobre los niños

Por Martha Lucia Pinzón

  
Mas de 10 millones de niños mueren al por año por causas que pueden ser fácilmente prevenidas, 150 millones de ellos sufren de malnutrición, más de 120 millones no están escolarizados, decenas de millones trabajan a menudo en condiciones de explotación insoportables y otros tantos millones viven expuestos a conflictos bélicos y otras formas de violencia, según datos presentados por UNICEF, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

Este dramático panorama, no deja duda sobre el difícil momento por el que atraviesa la infancia en el mundo. Y bajo este contexto, se reunieron en Nueva York del 8 al 10 de mayo, los representantes de 180 países, incluyendo 60 líderes mundiales y 250 niños, con dos propósitos principales: primero, hacer un balance de lo conseguido a lo largo de la década de los noventa y, segundo, definir una nueva agenda de compromisos para los próximos diez años.

Como suele suceder, la conferencia culminó con un documento titulado "Un mundo apropiado para los niños". Carol Bellamy, directora ejecutiva de UNICEF, explicó que el texto se centra "en cuatro áreas primarias: promoción de la salud; acceso y cumplimiento de una educación calificada; protección contra el abuso, violencia y explotación; y lucha contra el SIDA/VIH".

Entre los resultados obtenidos, la directora de Unicef destacó los siguientes:

  • Una nueva alianza destinada a ofrecer una mejor alimentación a la niñez mediante la fortificación de los alimentos básicos en los países en desarrollo, iniciada con una donación de 50 millones de dólares de Bill y Melinda Gates.
     

  • Actos individuales que ilustran una voluntad política firme, como la promesa solemne del Presidente del Perú de reducir los gastos militares en favor de los servicios básicos para la infancia. (En su intervención, Alejandro Toledo se comprometió a que su país recortaría un 20% de su presupuesto para programas especiales para los jóvenes. "Mi propia experiencia como niño y joven que gozó... los beneficios de una completa educación, me persuaden de la necesidad de que me comprometa intensa y sistematicamente con los niños y adolescentes víctimas de la pobreza y la exclusión social", dijo.)
     

  • Y el éxito de la campaña mundial de recogida de firmas "Decir sí por los niños y las niñas", que ha recibido el apoyo de más de 95 millones de personas comprometidas en el respeto a los derechos de la infancia.

 
No obstante, varias organizaciones gubernamentales no se mostraron del todo satisfechas con la declaración y algunas la calificaron de "débil". Este descontento, se debió en parte a una de las controversias que antecedieron al documento final y fue la negativa de Estados Unidos a ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989.

Hasta el momento, Washington ha venido resistiéndose a esto argumentando que la Convención podría vulnerar sus derechos de familia. "Desgraciadamente, EE.UU. se muestra en una posición muy contraria al resto de los países, manifestó a la BBC, Juan Fermín de UNICEF España.

Cabe recordar, que la declaración universal de los derechos de la infancia ha sido ratificada hasta hora por 191 países - salvo Estados Unidos y Somalia. El gobierno del presidente Bill Clinton firmó la convención pero no la presentó al Senado para su ratificación porque algunos grupos mantuvieron que violaba los derechos de los padres y se oponía a diversas leyes estatales y municipales. El gobierno del presidente George W. Bush tampoco la sometió a la consideración de los legisladores.

Durante las discusiones en la ONU, Estados Unidos mantuvo una línea conservadora (junto con el Vaticano y las naciones islámicas) impulsando la abstinencia como la mejor forma de educación sexual y oponiéndose a cualquier insinuación de aborto durante la adolescencia. El documento descartó el término "servicios de salud reproductiva", que según algunos delegados del gobierno de Bush implicaba el aborto.

En cuanto a la pena de muerte, el documento fue ajustado a términos políticos de manera que Estados Unidos no tuviera que comprometerse en abolir la pena capital para adolescentes, algo que algunos estados norteamericanos permiten.

Pero al margen de la controversia, UNICEF, insiste en que la forma de ayudar a la infancia en el mundo es simple y efectiva: inmunización, nutrición, saneamiento y educación. La directora ejecutiva de este organismo, insistió en la necesidad de respaldar un estudio realizado en 1998 por la Rand Corporation. Según esta investigación, por cada dólar que se invierte en el desarrollo físico y cognoscitivo de los recién nacidos y los niños de corta edad, se produce una ganancia de 7 dólares por ahorros futuros en gastos como salud, desempleo y crimen.

A manera de conclusión, la funcionaria de UNICEF considera que el documento aprobado en la sesion especial de la ONU, no implica que el trabajo haya terminado. "Hará falta valor y una verdadera voluntad política en los próximos años si queremos respetar las normas que nosotros mismos hemos definido. Durante los años 1990 aprendimos que no es suficiente hacer promesas. Hace falta también cumplirlas", señaló Bellamy. Queda ahora por ver si el mundo resuelve saldar su deuda y establecer una acción firme a favor de la infancia mundial.

http://www.unicef.org/spanish/specialsession