Crisis de liderazgo en Argentina

Por Martha Lucia Pinzón

  
"Es la hora de restablecer la autoridad moral de los políticos", señalaba recientemente un editorial del diario local Argentino El Día al analizar la profunda crisis económica, social y política que vive ese país. Para algunos, la situación actual se deriva especialmente de un Estado mal administrado y del desprestigio de una dirigencia política que a través de sus actuaciones generó un clima de desconfianza en quienes ocupan las instituciones.

No solo la economía esta colapsada sino que la "rica Argentina" o la Argentina que se había propuesto ser la "Europa en América", se convirtió en un país saqueado por los privilegios y la corrupción. Instituciones como la Corte Suprema de Justicia perdieron todo prestigio y hoy la ciudadanía reclama la renuncia de quienes la integran. El caos político reflejado en el nombramiento de cinco presidentes en menos de dos semanas, es el resultado no sólo de la crisis de los partidos sino de las desacertadas administraciones. El periodista Joaquin Morales Solá al referirse a los últimos gobiernos de Menem y De la Rúa, señala que el primero "incubó con sus despilfarros y endeudamientos los gérmenes de la enfermedad que se abatió sobre la Argentina. De la Rúa y Cavallo conformaron un dueto muy limitado para remontar desde la oquedad, por sus historias y por sus pertinacias: ni la dolarización ni la devaluación podían estar en sus análisis de las soluciones posibles. Terminaron encerrando al país en la convertibilidad sin alternativas; algo de eso se está pagando ahora... los tres deberían limitarse a ver lo que hicieron y a callar".

Hay quienes consideran que el mal no solo reside en los gobernantes sino en los gobernados al creer cierto el mito de la "riqueza Argentina" y acostumbrarse a que los presidentes de turno endeudaran la nación con tal de que el Estado generoso les brindara "el seguro refugio del puesto público cuya constante expansión disimulaba el desempleo encubierto" según lo indica el analista político Mariano Grondona en su libro "La realidad. El despertar del sueño argentino". Y ante la cruda realidad, dice Grondona que la Argentina de hoy "se curva bajo el imperio de un adverbio de negación...Cualquiera que sea la opción, los argentinos le dicen "no" y ésa actitud los está volviendo intolerantes y en cierto modo ingobernables.

No obstante, hay opiniones como la del escritor Jorge Torres Zavaleta que ven de manera diferente estos reclamos y consideran que las protestas ciudadanas del 18 de diciembre y las que le precedieron, son un fenómeno absolutamente espontáneo "en el que particularmente las capas de la clase media argentina salieron de su pasividad y aislamiento, se dieron cuenta de que en realidad estaban en el mismo barco y, hartas de todos los desastres de los sucesivos desgobiernos, transformaron su desencanto en ruido, creando así una protesta colectiva que es una de las novedades políticas más emocionantes de las últimas décadas de la Argentina".

Cuál es la salida para Argentina? Gabriel Rubinstein, periodista de la Revista Noticias considera que viene ahora un período similar al ocurrido en Nueva York después del 11 de septiembre: salvar moribundos, recoger escombros y limpiar la zona. Y después se verá. A su juicio, el actual presidente Eduardo Duhalde apenas podrá enfrentar el desafío de "administrar la crisis".

Por su parte, el gobierno a través del nuevo ministro de economía, Jorge Remes Lenicov, dice que "salir de esta crisis requiere reformas en el sistema político y en la organización del Estado. Y, sobre todo, acordar un nuevo modelo de desarrollo." Ya se habla de la convocatoria a una Asamblea Constituyente por parte del presidente Duhalde con el objetivo de proponer una reforma política a la Constitución tendiente a reducir el numero de legisladores nacionales y disminuir considerablemente los cargos políticos en la administración pública.

Otros analistas, entre los que se cuenta James Nelson (exdirector de The Buenos Aires Herald), opinan que los Estados Unidos y la Union Europea tendrán que formular algunas propuestas muy concretas y no limitarse a estudiar las dolencias del paciente argentino "sino también a tratarlas antes de que sea demasiado tarde".

Lawrence Harrison, coautor del libro "La cultura importa" con Samuel Huntington, señala que la salida va a depender, de modo inevitable, de un nuevo liderazgo. "El nuevo líder no debe verse como una persona capaz de ofrecer soluciones mágicas sino alguien que vea y entienda claramente las dificultades profundas de la problemática actual del país para comunicarle a la gente la necesidad de trabajar con sacrificio durante un periodo prolongado de tiempo. Solo así se podrá restablecer la sociedad en el sentido político -económico y reconstruir el tejido social" dice el académico.

La tarea es compleja y en el telón de fondo, creen los optimistas, que se abre paso una Argentina mas realista consigo misma, mas pobre, mas encerrada y ensimismada, hasta mas desafiada a encontrar el propio destino, con un reto colectivo y es el de revertir la mirada e iniciar una marcha en dirección a la salida de lo que alguna vez fue la "promesa argentina". Y para éso, este país tendrá que ponerse a trabajar en serio!