Paro cívico en Venezuela: crece el rechazo contra Chávez

Por Martha Lucia Pinzón

  
El 10 de diciembre en Venezuela un gran numero de empresarios, trabajadores, hombres y mujeres manifestaron un creciente sentimiento de rechazo hacia el presidente Hugo Chávez. Uno de los principales detonantes fueron las facultades legislativas que la Asamblea Nacional le otorgó al Presidente de la República (en un momento de abdicación de sus prerrogativas constitucionales, como lo anotan algunos de los opositores del gobierno) y que culminó con 49 decretos con fuerza de ley expedidas y anunciadas el pasado 13 de noviembre por el presidente Chávez.

Estas facultades, le fueron otorgadas a través de la llamada Ley Habilitante (que le dió potestad para legislar durante un año), y terminaron con un paquete de reformas legales controvertibles y abiertamente totalitarias. Las leyes más objetadas son la de hidrocarburos, tierras, pesca, registro y zonas costeras. Un análisis de esta última ha llegado a la conclusión "de que ha consagrado la confiscación de propiedades más profunda que se tenga conocimiento en la historia contemporánea de Venezuela".

Los empresarios y opositores consideran que estas medidas ponen en riesgo conceptos fundamentales como el uso y disfrute de la propiedad privada; limitan inversiones en la estratégica industria de los hidrocarburos y afectan a todas las edificaciones ubicadas en las líneas costeras de mares y ríos. Pero Chávez insiste en que estas leyes significarán una mayor justicia para los pobres, y en un tono agresivo y prepotente, señaló el día del paro: ''Ahora con más razón, vamos a acelerar el cumplimiento de la leyes que hemos aprobado. La oligarquía pide que las eliminemos y eso significa que hay que aplicarlas y rápido''.

El paro fue convocado por Fedecámaras (una asociación empresarial que representa a compañías responsables del 90 por ciento de la economía venezolana) y fue respaldado por la Confederación de Trabajadores (CTV) y el Bloque de Prensa. Los diarios venezolanos El Nacional y El Universal no circularon ese día y las actividades se estima que cesaron en un 90 por ciento en todo el país.

Días antes del paro cívico, Chávez había dicho que "A Venezuela no la para nadie", y tratando de minimizar la protesta asegurando que era convocado por la oligarquía, señaló "es fácil esconderse detrás de un balcón lujoso a defender los individualismos y la inmoralidad. Salgan a la calle". Al día siguiente de la jornada, el titular del diario El Nacional indicó: "Venezuela habló" y el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona, al hacer un balance de lo ocurrido dijo: "la sociedad civil ha reaccionado y se ha expresado; ha nacido una nueva Venezuela que quiere una democracia verdadera y una rectificación de rumbos: rectifique, Presidente".

Las reacciones sobre lo ocurrido van desde señalar que Chávez está a punto de colapsar y que su choque revolucionario terminará acabando con su poder político en contraste con aquellas que aseguran que el resultado del paro no será suficiente para amilanar a Chávez. El politólogo Ángel lvarez y el historiador Samuel Moncada sostienen que si el Gobierno no interpreta el mensaje del paro seguirá el tire y afloje del Ejecutivo con empresarios y trabajadores, afectando por completo su desempeño gubernamental.

En declaraciones al diario El Tiempo, Humberto Celli, expresidente del partido Acción Democrática considera que la lectura que se debe hacer del paro es que "Chávez está perdiendo la calle y ha perdido Caracas. La gente perdió el miedo y eso es lo peor que le puede pasar a un Presidente".

Este mismo diario anotó "en solo unas semanas, la situación política de Hugo Chávez sufrió un giro de 180 grados. El líder caudillista y carismático, que en dos años barrió en siete elecciones distintas, arrasó con los partidos tradicionales, cambió la Constitución y fundó una V República, hoy es un mandatario cuya permanencia en el poder es motivo de todo tipo de apuestas". Opinión similar tuvo el diario argentino El Clarín, al aseverar que "luego de tres años de haber ganado las elecciones con 56% de los votos, el Presidente, que sigue siendo el teniente coronel que intentó dar un golpe en 1992, se enfrenta hoy a una crisis de gobernabilidad en la que los venezolanos le responden con una abierta y franca desobediencia civil".

Chávez habla de conspiraciones para poner fin a su gobierno, pero para los promotores de la acción cívica ocurrida el 10 de diciembre y expresada en el editorial del diario El Nacional, lo que habría que preguntarse es "si no ha sido el propio Presidente quien ha conspirado, no sólo en el pasado, sino ahora cuando destruye paso a paso la democracia, atropella los derechos consagrados en la Constitución, persigue con saña a la clase media, debilita y desprestigia a la Fuerza Armada, fomenta la pobreza, hunde a la economía y desampara a la sociedad frente a la arremetida de la delincuencia. Esa es la conspiración que nace del poder y de la incapacidad de quien hoy lo ejerce, convertido en sepulturero de nuestras esperanzas". Lo cierto, es que la sociedad se movilizó de manera pacífica y mayoritaria en búsqueda de una salida democrática y a Chávez éso no le gustó.