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Las voces latinoamericanas en la ONU: preocupación frente a la pobreza y las drogas ilícitas Por Martha Lucia Pinzón El primer turno le correspondió al presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y aunque fue enfático en respaldar a Estados Unidos, advirtió que la prioridad actual al terrorismo puede terminar relegando a un segundo plano otros temas que requieren la atención mundial, "como la lucha contra la pobreza, el narcotráfico y la criminalidad". El terrorismo "no debe desviar la atención al debate sobre la cooperación y otros temas de interés global". "Debemos concentrarnos en el objetivo imperativo de promover el desarrollo", agregó. Para Cardoso, la respuesta contra el terrorismo no puede fundamentarse solamenta en la fuerza militar. Chile, a través de su mandatario, Ricardo Lagos destacó que la alianza antiterrorista representa una oportunidad para alcanzar otros objetivos, entre ellos un cambio de perspectiva en el proceso de globalización. "Debemos avizorar desde ya el nuevo mundo que ha de emerger de este dramático momento histórico. Un mundo mejor organizado y más solidario. Porque los terroristas habrían logrado su objetivo si, como resultado de sus atentados, la globalización cambia su rumbo hacia menos libertad y menor comercio internacional", indico Lagos. Fernando de la Rúa, presidente de Argentina, criticó la desigual distribución de los beneficios de la globalización económica. "Esa distribución económica dispar provoca frustración y aún desesperación en amplios sectores desposeídos y genera condiciones para el surgimiento de conflictos y enfrentamientos sobre los cuales operan los fundamentalismos de distinto tipo", dijo De la Rúa. En un enérgico intervención, el presidente colombiano Andrés Pastrana, al hacer un paralelo entre narcotráfico y terrorismo y una conexión entre el conflicto interno de Colombia y los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, envío un claro mensaje a los grupos guerrilleros al indicar: "De ellos depende determinar cómo quieren ser tratados: si como terroristas y narcotraficantes o como insurgencia política" y agregó, "si la actuación de esos grupos conduce a que sean enfrentados simplemente como terroristas, deben tener muy claro, y así lo expreso vehemente ante el mundo, que Colombia y la comunidad internacional cumpliremos con los compromisos y las medidas adoptadas en el Consejo de Seguridad para combatirlas". También se refirió a la lucha contra las drogas ilícitas y fue enfático al afirmar que de las consecuencias del fenómeno de las drogas ilícitas no se exceptúa ningún país. "Es una actividad criminal de naturaleza global. El problema de las drogas y en general el crimen organizado menoscaban la institucionalidad, conspiran contra la democracia, deterioran la gobernabilidad, siembran muerte y violencia, son caldo de cultivo para la corrupción, erosionan los sistemas judiciales y obstaculizan el imperio de la ley", señaló Pastrana y solicitó pasar de la retórica a los hechos. "No más convivencia con el lavado de activos, así tengamos que afectar los grandes conglomerados financieros del mundo. No más insumos químicos producidos y vendidos sin control para la producción de drogas. No más armas producidas y vendidas de forma ilegal o sin controles para la propagación de la muerte", concluyó Pastrana. Por su parte, el presidente peruano, Alejandro Toledo, quien ha venido insistiendo en disminuir el gasto militar, exhortó a los países latinoamericanos a ponerse de acuerdo en una reducción de los gastos militares para dirigir los recursos financieros hacia "la inversión social y la lucha frontal contra la pobreza". "Nada justifica hoy que gobiernos democráticos sacrifiquen el desarrollo de las mayorías por el armamentismo", señaló Toledo y afirmó que su propuesta constituye uno de los ejes de su política exterior. El mandatario mexicano, Vicente Fox, reiteró el compromiso "irrestricto" de su país en la lucha contra el terrorismo y las amenazas que enfrenta la comunidad internacional, y agregó que "no debemos soslayar las situaciones que han contribuido a generarlas (las amenazas terroristas), como la falta de desarrollo económico en muchas naciones". En este mismo sentido, el presidente uruguayo, Jorge Batlle, insistió que para combatir el terrorismo es necesario atacar otros enemigos de la paz, como la pobreza y el subdesarrollo. Alfonso Portillo Cabrera, presidente de Guatemala, explicó que en la medida que la desigualdad en las relaciones internacionales, la injusticia social y la pobreza pongan en peligro la paz y consolidación democrática, la contribución de las naciones se verá cada vez más disminuida. Señaló que en ninguna parte del mundo existirá paz si no se erradican los flagelos de la ignorancia, la injusticia, la discriminación, la intolerancia, la exclusión y la pobreza. Insistió que en el caso de Guatemala, la paz será posible mantenerla dentro de un contexto de crecimiento económico y no en un marco caracterizado por restricciones fiscales y demandas crecientes del gobierno. Para algunos analistas, detrás de estas intervenciones lo que busca América Latina es hacer un llamado para que la lucha contra el terrorismo no impida la atención mundial sobre otros problemas: el tráfico de armas, la violencia en todas sus manifestaciones, el narcotráfico y la desigualdad económica entre otros, que de no considerarse prioritarios, terminarán por intensificar la polarización y los conflictos armados existentes. El propio Secretario General de la ONU, Kofi Annan, dijo ante el recinto de la Asamblea General, que "ningún objetivo, por lícito que sea, puede absorber todas las energías de un foro entre cuyas tareas figura combatir la miseria o las enfermedades que castigan a medio mundo".
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