La Carta Democrática: un paso a favor de la democracia en el hemisferio

Por Martha Lucia Pinzón

 
El 11 de septiembre de manera anticipada y a petición del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, fue aprobada por 34 naciones la Carta Democrática Interamericana como una respuesta simbólica y política a la ola de atentados terroristas ocurridos ese mismo día en Estados Unidos.

En una breve intervención ante éste organismo, el Secretario de Estado norteamericano afirmó: "Esta es el mejor aporte que puedo hacer en este momento. Quiero estar presente para expresar el compromiso de Estados Unidos con este documento".

Para el ministro de relaciones exteriores del Perú, Diego García Sayán, la aprobación de la Carta "no es un saludo a la bandera porque tiene procedimientos muy concretos, con elementos que podríamos decir de sanción para el país que saque los pies del plato, en términos democráticos".

Cabe recordar, que la Carta partió de una iniciativa que el gobierno transitorio del Perú presentó ante la Cumbre de las Américas, celebrada en Quebec en abril del 2001. Y según lo afirmó el mismo canciller peruano, fue el resultado de la experiencia del Fujimorismo que "puso de manifiesto la debilidad de la reaccion del sistema americano". En este mismo sentido, el Secretario General de la OEA, César Gaviria, reconoció que en el 92, el organismo que preside "se quedó corto" en sus acciones con respecto al avance del ejecutivo peruano sobre los otros poderes.

El documento

En sus 28 artículos la Carta Democrática Interamericana define en qué consiste la democracia, expresa la necesidad de fortalecer los partidos políticas y la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública y establece los mecanismos para prevenir atentados contra los procesos democráticos en la región. El articulo 1o. comienza por declarar que "Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla".

Las medidas previstas en el documento pueden llegar a la suspensión del país ante el organismo internacional, y se pondrán en marcha no sólo en caso de "ruptura del orden democrático", sino ante una "alteración del orden constitucional".

Para algunos observadores, éste documento va mas allá de la Resolución 1080 adoptada por la OEA en 1991 y se convierte en la principal herramienta que junto al Protocolo de Washington (en virtud del cual se faculta suspender a cualquier Estado miembro cuyo gobierno no haya sido democráticamente electo), le permitirán al hemisferio contar con un verdadero marco jurídico para la defensa de la democracia.

Contrariamente, hay quienes consideran que la Carta Democrática sólo exige sanciones colectivas cuando se den casos extremos de autoritarismo o exista una violación "seria" que "persista" durante algún tiempo, lo que permitirá, por ejemplo, que se den violaciones que aunque no perduren en el tiempo (como el cierre temporal de un periódico o el control de los medios de información a través de privilegios o favoritismos otorgados por un gobierno), si ocasione perjuicios en la plena vigencia de las instituciones democráticas.

En suma, la aprobación de la Carta es "un paso importante para defender el derecho de nuestros pueblos a buscar su destino por la vía democrática", según lo expresó César Gaviria y ojalá su aporte se traduzca en estos difíciles momentos, en un herramienta de coordinación regional que le permita al hemisferio obrar solidariamente frente a los delitos que, como el terrorismo, amenazan a la democracia y a la humanidad entera.

www.oea.org 
Andrés Oppenheimer, "Los golpes civiles, en la mira" http://www.lanacion.com.ar/01/09/04/dx_332628.asp