La corrupción sigue haciendo noticias en América Latina

Por Martha Lucia Pinzón

 
Una mirada a los periódicos regionales sobre los escándalos de corrupción del momento, divide a la opinión entre quienes consideran que son el resultado de la lucha contra este flagelo y quienes creen que son una muestra más de los puntos limites a los que ha llegado en el hemisferio.

Esta vez, se trata de Argentina y el juicio al expresidente Carlos Menem. Hace pocos meses era Perú, con Alberto Fujimori y su ex-asesor Vladimiro Montesinos (noticia reciente con su captura y extradición), Brasil con el senador Antonio Carlos Magalhaes y México, con un grupo de altos funcionarios implicados en casos de corrupción.

A estos hechos, se suma el índice sobre la percepción de la corrupción publicado recientemente por la organización independiente Transparencia Internacional, TI, y que muestra a Perú, Brasil, Colombia, México y Bolivia como los países de la región con un mayor nivel de corrupción.

Para los analistas y expertos, la gravedad está en que los continuos sucesos contribuyen a destruir la confianza publica y ha demostrar lo erosionada que se encuentra la institucionalidad de los países de la región. En opinión del periodista Andres Oppenheimer, "los escándalos de corrupción generan un mayor aumento del escepticismo por los políticos, los jueces y la democracia en si misma" y agrega que la pregunta que se hace la gente es "si los funcionarios gubernamentales roban y se fugan, por qué los demás debemos obedecer la ley y pagar los impuestos ?" .

En este mismo sentido, 500 empresarios consultados en un estudio realizado el año pasado sobre el problema de la corrupción en Colombia, consideraron que es una prioridad de los gobiernos, pero no creen que este sentimiento sea genuino entre los gobernantes, manifestando abiertamente su desconfianza en la clase política.

Paradójicamente, un 18% de estos mismos empresarios contestaron que no harían nada al conocer un hecho de corrupción. Esto último permite concluir como lo afirma Daniel Pécaut (profesor del Instituto de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París), que el sector privado en América Latina tampoco ha sido inmune ante este flagelo y que "de manera más general, produjo una confusión ante la legalidad y la ilegalidad como nunca se había producido en el pasado".

Sin embargo, y a pesar de las noticias, hay aspectos positivos frente a la lucha contra la corrupción que merecen destacarse. A nivel interamericano, representantes de 22 países miembros de la Organización de Estados Americanos, OEA, suscribieron durante la pasada Asamblea General de este organismo, un acuerdo para establecer un mecanismo de seguimiento a los avances de la lucha contra la corrupción que amenaza al continente.

Por su parte, los gobiernos de México y Chile colocaron en Internet los gastos públicos a través de las paginas compranet.gob.mx y chilecompra.cl respectivamente, como una prueba positiva de su compromiso en fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas. Este tipo de medidas permiten que los ciudadanos tengan un mayor acceso a la información pública y que se conviertan en "auditores" permanentes de sus gobiernos.

TI, considera que la corrupción puede combatirse en América Latina y que el antídoto esta a través de la información y masticación del conocimiento, de mayores instrumentos de medición y de la construcción de infraestructura ética. A lo anterior, habría que agregar la necesidad de promover acciones colectivas de veeduría que sean intolerantes ante la corrupción y tomar parte de aquellos que creen que la lucha contra este flagelo tiene sentido.