Posiciones y perspectivas en torno al ALCA en la Cumbre de Quebec

Por Martha Lucia Pinzon

  
Como era de esperarse, las palabras claves de la III Cumbre de las Américas fueron "democracia" e "integración económica". No obstante, términos como conectividad, empoderamiento de la mujer y lucha contra las drogas también fueron ampliamente analizados y discutidos por los líderes regionales reunidos en Quebec.

Los puntos que centraron la atención de la prensa y de la opinión en general, fueron los referentes a la adopción de la llamada 'Cláusula Democrática' y la instauración del Área de Libre Comercio de las Américas, o ALCA. Sobre este último punto, el texto firmado en Quebec habla de economías libres y abiertas, considera que la materialización del ALCA "será un elemento clave para generar el crecimiento económico y la prosperidad en el hemisferio" y hace un llamado para que se instaure el tratado antes de enero del 2005.

En su discurso durante la Cumbre, Jean Chretien, primer ministro canadiense anotó que "la creación de una zona de libre comercio no es un fin en sí, sino más bien un instrumento para promover relaciones económicas más dinámicas, más estrechas entre las naciones de las Américas". George W. Bush, por su parte afirmó que con el ALCA "llegó la hora de extender los beneficios del libre comercio al resto del hemisferio. Esto reforzará los avances democráticos del continente".

Contrariamente, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en declaraciones a la prensa señaló que América Latina no está preparada para liberalizar el comercio, debido a que los esquemas de integración no han conseguido superar las barreras comerciales, a que previamente se debe consolidar la integración subregional y a que Venezuela seguramente necesita someter el tratado a un referendo bajo su nueva constitución. Algunos observadores - como lo anotó Andrés Oppenheimer, columnista del diario The Miami Herald - creen que Chávez está buscando llamar la atención con la intención de colocarse en una mejor posición para negociar con Estados Unidos, y de paso, aumentar su imagen de "revolucionario" dentro de los seguidores en su país.

Por su parte, los opositores insisten que el libre comercio sólo beneficiará a los sectores poderosos desconociendo las normas laborales y ambientales que constantemente, sostienen, son violadas por algunas industrias en el continente. Los que están a favor, consideran que el ALCA aumentará las exportaciones, con todo lo que ello significa en generación de empleo y dinamización de la economía y le permitirá a los países pobres de la región asociarse a una entidad poderosa que generará beneficios a su favor.

Algunos observadores, creen que la dificultad se presentará en el Congreso de Estados Unidos cuando los demócratas persistan en incluir los temas laboral y ambiental en el acuerdo comercial y en que Bush logre la autorización para la negociación del tratado antes de fin de año.

En suma, quedó expresado el significado de la Cumbre de Quebec en conformar una zona de libre comercio de las Américas en cuatro años. Queda ahora por ver hasta dónde llega la voluntad de profundizar las relaciones comerciales y la capacidad en vencer obstáculos y generar confianza alrededor de sus resultados.