La Cláusula Democrática y la Declaración de Quebec

Por Martha L. Pinzón

  
Al iniciarse el pasado 20 de abril la III Cumbre de las Américas, en Quebec, Canadá, el presidente estadounidense George Bush dijo que "el acontecimiento más importante que ocurrirá aquí es que reafirmaremos que esta cumbre es una reunión de, por y para la democracia y sólo la democracia". El evento efectivamente culminó con una declaración política firmada por los líderes de la región presentes en la reunión, que contiene la llamada 'Cláusula Democrática'.

En la cláusula, los jefes de Estado parten de reconocer que "los valores y prácticas de la democracia son fundamentales para avanzar en el logro de todos nuestros objetivos", y establecen "que el mantenimiento y fortalecimiento del Estado de Derecho y el respeto estricto al sistema democrático son, al mismo tiempo, un propósito y un compromiso compartido, así como una condición esencial de nuestra presencia en ésta y futuras Cumbres".

En consecuencia, la Declaración de Quebec, señala que "cualquier ruptura inconstitucional del orden democrático en un Estado del hemisferio constituye un obstáculo insuperable para su participación en el proceso de Cumbres de las Américas". Y a renglón seguido contempla (de acuerdo con los mecanismos hemisféricos, regionales y subregionales existentes), un proceso de consultas entre los presidentes con el fin de decidir si se le suspende del proceso de Cumbres de las Américas. Asímismo, se instruye en el documento a los ministros de Relaciones Exteriores para que, "en el marco de la próxima Asamblea General de la OEA, preparen una Carta Democrática Interamericana que refuerce los instrumentos de la OEA para la defensa activa de la democracia representativa".

Aunque para algunos observadores esta cláusula es similar a una del Mercosur que sirvió para frenar dos intentos de golpe en Paraguay, para otros, el interrogante se centra en torno a su aplicación en el futuro y a los efectos que produciría. Basta recordar lo sucedido recientemente en Ecuador y Perú, para preguntarse si hechos como los ocurridos en estos países y términos como "ruptura inconstitucional del orden democrático", darían pie para la aplicación de la Cláusula y cuáles serían concretamente las sanciones impuestas.

Sobre este mismo interrogante, hubo discusiones durante la Cumbre en cuanto a si también se suspendería la participación en el ALCA. Para el primer ministro de Canadá, Jean Chretien, la medida incluye las operaciones del Banco Interamericano de Desarrollo y señaló que, "de ahora en adelante, los beneficios de cualquier acuerdo a que lleguemos sólo fluirán a las naciones que se acojan a la cláusula democrática".

Otros líderes como el presidente chileno, Ricardo Lagos consideraron que lo esencial es que se trata de "una medida concreta y específica para entender que tiene que haber una visión común democrática para poder forjar el futuro". En este mismo sentido, el presidente argentino, Fernando de la Rúa dijo que "la cláusula democrática incorporada se dirige a consolidar la estabilidad de los gobiernos que surjan de la voluntad popular, en el convencimiento que la democracia es donde se realiza en plenitud la persona humana".

Por su parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, firmó la declaración pero con dos reservas anotadas en el texto oficial en razón a que se oponía, de una parte, al plan de crear una Carta Democrática Interamericana que defina los casos en que un país ha dejado de ser democrático, y de otra, al termino "democracia representativa" utilizado en la Cláusula.

El mandatario venezolano explicó a la prensa que la democracia representativa había sido en su país "una trampa" que permitió a los políticos corruptos robar fondos públicos. Paradójicamente, Chávez fue el militar que en el pasado encabezó un intento de golpe de estado, posteriormente fue elegido con un amplio apoyo popular y hoy en día mantiene un control que despierta temores al tener visos autoritarios.

Por el momento, la próxima Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, OEA, que se reunirá en junio en San José, Costa Rica, tendrá a su cargo despejar algunas de las dudas cuando defina la Carta Democrática Interamericana y los instrumentos para la defensa activa de la democracia representativa. Lo cierto, es que se trató de una declaración importante que levantó un poco el optimismo en los países del hemisferio, y se manifestó cuando al finalizar la Cumbre el presidente mexicano Vicente Fox expresó, "entramos al siglo XXI con el pie derecho".