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Indígenas de América Latina protestan marginación política y económica Segun el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, los pueblos indígenas constituyen el 10 por ciento de la población total de América Latina y sin embargo representan un 25 por ciento de los pobres. En esta comunidades persisten graves desajustes como la usurpación de sus territorios por colonos y terratenientes, la falta de buena calidad de las tierras y el no cubrimiento de necesidades básicas como salud, educación, alimento y vivienda, amenazando la sobrevivencia de estos grupos y convirtiendo sus territorios en zonas de conflicto. Recientemente en Ecuador, cuatro indígenas murieron en un enfrentamiento con militares a raíz de las protestas contra la política económica del gobierno. Los reclamos indígenas se manifestaron a través de la marcha de más de 30.000 indígenas a Quito, la toma de la Universidad Salesiana por más de 5.000 y el bloqueo de varias carreteras andinas del centro y norte del país que impidió el normal abastecimiento de alimentos en algunas ciudades y llevó al presidente ecuatoriano, Gustavo Noboa, a decretar el estado de emergencia para hacer frente a la situación. Los enfrentamientos entre el gobierno ecuatoriano y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), se debieron a un paquete económico mediante el cual el gobierno aumentó el precio del gas de uso doméstico de uno a dos dólares; del galón de gasolina de 80 centavos de dólar a un dólar, y del transporte público en un 76 por ciento. Por su parte, en Chile las diferencias se han venido presentando en torno a la agricultura y la industria forestal. A comienzos del mes de enero, en la zona centro-sur del país se produjeron varios enfrentamientos entre las comunidades mapuches y la policía. La principal crítica de los representantes de las etnias se debe a que consideran vulnerando su derecho a acceder a la tierra, al permitirle a empresas forestales, el uso y la explotación de zonas que tradicionalmente han sido indígenas. Santos Millao - líder indígena cree que "el problema aquí no es aplicar la represión para resolver el conflicto, ni siquiera ya es jurídico. Aquí el problema se transformó en una demanda política". Para la ministra de Planificación y Cooperación de este país, Alejandra Krauss, el derecho a la propiedad privada se encuentra garantizado en la Constitución Política y propuso "que quienes sientan que tienen derechos ancestrales sobre ciertos territorios a emprender acciones legales en lugar de optar por la vía violenta". No ha sido fácil para las comunidades indígenas en América Latina asumir espacios de gestión y representación política. Pese al reconocimiento de la multietnicidad en muchos de los textos constitucionales y tratados internacionales, en la región no existe la conciencia de que todos estos hechos aquí referidos constituyen discriminación. Es por eso, que sin justificar las acciones violentas de estos grupos, sus planteamientos se han venido radicalizando de manera extrema. Canadá es un ejemplo de un país que ha trabajado para aceptar la diversidad etnocultural y ponerla en práctica con hechos concretos. Como lo explica el académico Will Kymlicka, aunque el multiculturalismo se originó en ese país como un principio rector para la integración de los inmigrantes, también se ha ampliado para dar respuesta a las necesidades de los pueblos indígenas. Los Inuit y otros pueblos indígenas canadienses siguen enfrentando problemas socioeconómicas y culturales, pero el gobierno de Ottowa les ha brindado apoyo tanto político como económico, con la creación de un territorio autónomo en el norte del país. América Latina tiene mucho que aprender del ejemplo canadiense.
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