Estados Unidos y la Convención Interamericana Anticorrupcion

Por Martha Lucia Pinzón

 
Hace pocos días, Estados Unidos ratificó el Convenio Interamericano Anticorrupcion y se convirtió en el estado número 20 en cumplir con este requisito de los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos, OEA.

Al depositar en nombre del gobierno americano el instrumento de ratificación, el embajador de este país ante la OEA, Luis Lauredo, expresó "que esa decisión forma parte de un esfuerzo global para combatir la corrupción". Considera el funcionario diplomático que aunque la mayoría de los países de este hemisferio se han comprometido con la democracia y están trabajando diariamente para ofrecer estabilidad política y económica a sus ciudadanos, el éxito de estos esfuerzos depende entre otros, "de sistemas judiciales imparciales, elecciones libres y justas y de ciudadanos atentos a la toma de decisiones gubernamentales".

Recordó el embajador Lauredo, que la Convención reconoce que la corrupción ha atentado contra las instituciones democráticas, creando economías ineficientes y debilitando a la sociedad civil. A este respecto señaló "que la confianza de los ciudadanos solo se recuperará cuando los cargos gubernamentales sean ocupados por funcionarios honestos e instituciones transparentes".

Por su parte, el secretario General de la OEA, Cesar Gaviria, dijo que la corrupción es una de las más serias amenazas a la consolidación de la democracia y al desarrollo económico y social del hemisferio. "Esta acción confirma una vez más el compromiso de los Estados Unidos con uno de los más importantes objetivos colectivos de las Américas", expresó.

No hay que olvidar que la Convención firmada en 1996, impone serios compromisos a nivel gubernamental a los estados partes. Ojalá Estados Unidos asuma seriamente las obligaciones impuestas y contribuya a definir los mecanismos de acción inmediata que hagan efectiva la aplicación de este tratado.

A este respecto, el embajador Lauredo, considera que Estados Unidos ha venido desempeñando un papel muy activo a nivel mundial contra la corrupción. Prueba de ello considera el funcionario ha sido la ratificación en 1998 del Convenio Antisoborno de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCD, la próxima adhesión al Convenio Europeo sobre Ley Criminal en materia de corrupción y la integración como miembro del Consejo del Grupo de Monitoreo Anticorrupción.

La OEA por su parte, ha venido tratando de lograr resultados concretos en la lucha anticorrupción. Recientemente, se realizaron en Panamá, Nicaragua y Perú un ciclo de reuniones con posterioridad a los estudios de la legislación en los tres países, para generar consenso y compromiso con el fin de que las reformas que se consideren pertinentes se promuevan y se adopten como leyes en dichos países. Estas reuniones hacen parte de una iniciativa más amplia que abarca a doce países de la región, en los cuales se pretende desarrollar actividades similares.

Falta todavía mucho para que la corrupción deje de ser una de las causas del deterioro democrático en el hemisferio. Pero hay gestos positivos y actividades que merecen destacarse. Estados Unidos ha dado un paso importante y se espera de su capacidad de maniobra resultados positivos, y del resto de la región, continuidad y coherencia en la lucha contra este flagelo.