Seguridad Humana en las Américas

 
Uno de los temas tratados por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, OEA, fue el de seguridad humana en las Américas. El documento presentado por la delegación del Canadá analiza importantes aspectos que valen la pena destacar.

Según el documento, el principal reto es desarrollar la voluntad política y la capacidad necesarias para proteger a las personas frente a amenazas como por ejemplo las actividades delictivas internacionales, el trafico de armas y estupefacientes, la corrupción, el terrorismo y el trafico de niños y mujeres. Señala que "son causas y efectos transnacionales que tienen implicaciones directas en la seguridad personal" .

Para la delegación del Canadá, la mejor forma de concebir la seguridad humana es con un cambio de perspectiva que pone a las personas en el centro de referencia en los asuntos internacionales. Colocándolas en primer lugar con el claro propósito colectivo de proteger sus derechos humanos.

El documento considera que debe entenderse la seguridad humana como una respuesta necesaria a los grandes cambios producidos en los entornos políticos, económicos y sociales internacionales. Indica que en los últimos años, las Américas ha tenido la suerte de ver reducir sustancialmente tanto el numero como la intensidad de los conflictos abiertos - siendo Colombia la única desafortunada excepción.

La misión del Canadá sugiere que la Cumbre de las Américas y la OEA, puede dentro del contexto del fortalecimiento y consolidación de la democracia - objetivos comunes de ambas organizaciones, incorporar el tema de la seguridad humana como guía útil para establecer prioridades y evaluar el rendimiento. Agrega que la seguridad humana tiene que ver con la lucha contra el narcotrafico y con el impacto del crimen internacional, pero sobre todo "se trata de la creación de sociedades mejores y comunidades de naciones mas fuertes, basadas en unos valores y principios compartidos. En un hemisferio donde las constantes desigualdades amenazan el progreso continuado político, económico y social, el enfoque de la seguridad humana puede ayudarnos a determinar como definir y crear las condiciones necesarias para garantizar la paz y el desarrollo."

Propone entre otras áreas en las que el enfoque sobre la seguridad humana puede concentrarse: la democracia y los derechos humanos, la lucha contra el trafico de estupefacientes y por último la protección a la niñez y la responsabilidad social corporativa.

Sobre la democracia y los derechos humanos, considera que la OEA cuenta con valiosas herramientas como la Unidad para la Promoción de la Democracia (UPD), y las instituciones interamericanas para la promoción y la defensa de los derechos humanos: Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En todas ellas lo importante para asegurar el afianzamiento de la democracia y la defensa de la promoción de los derechos humanos, bases de la seguridad humana, es el claro compromiso de los estados miembros en asegurar la eficacia y los recursos necesarios de estas instituciones para desempeñar su mandato evitando el debilitamiento que ha venido presentándose en los últimos anos en el apoyo al sistema de derechos humanos.

Otro aspecto que propone el documento, es el soporte al Centro de Estudios de Justicia de las Américas, como medio para crear programas de capacitación, intercambios y cooperación técnica. Este soporte contribuiría a reducir los sistemas judiciales ineficaces que afectan a un gran numero de países, y que solo a través de soluciones multilaterales, puede contribuirse a resolver el problema.

El carácter multinacional del trafico de drogas exige una continua colaboración y el documento del Canadá propone el apoyo al Mecanismo de Evaluación Multilateral, MEM, para asegurar resultados satisfactorios y convertirlo en otro instrumento efectivo contra las drogas.

La delegación del Canadá indica como el tema de los niños y jóvenes afectados por la guerra es un tema imperativo a tratar dentro de la seguridad humana. Reconoce que el Protocolo Facultativo sobre la Convención de Los Derechos del Niño en su Participación en Conflictos Armados constituye un importante paso global para finalizar con la explotación de los niños en los conflictos armados, al cual deberían adscribirse los países hemisféricos.

En este mismo aspecto se propone el apoyo al Instituto Interamericano del Niño, IIN, para desarrollar y coordinar políticas y programas que garanticen la seguridad humana de los niños en situación de riesgo.

Por último frente a la responsabilidad social colectiva, el documento plantea la necesidad de incorporar el sector privado al proceso que ha venido promoviendo un comportamiento socialmente responsable en la protección y desarrollo de los derechos humanos en las comunidades y países en donde operan.

La delegación del Canadá abrió el debate a un tema que es de vital importancia para los ciudadanos de las Américas. Los estados miembros son ahora los llamados a liderar y actuar como sus intermediarios y avanzar en un dialogo que involucre a todas las partes, especialmente a la sociedad civil, y que proponga acciones colectivas "que mejoren la seguridad de los ciudadanos de las Américas", haciendo eco de esta propuesta.