Cumbre de Presidentes del Grupo de Río: pocas voces a favor de la democracia.

  
La XIV Cumbre de presidentes del Grupo de Río se celebró durante los días 15,16 y 17 de junio en Cartagena, Colombia. Se dieron cita 15 Jefes de Estado más el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, en calidad de representante de la Comunidad del Caribe (Caricom).

En cita previa que antecedió a la Cumbre, los cancilleres y delegados de los países que integran este mecanismo, unificaron posiciones frente a la próxima Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas y sobre una "nueva arquitectura" del sistema financiero internacional.

Sin embargo, las principales diferencias giraron en torno a los alcances de los instrumentos del Grupo en defensa del sistema democrático regional, luego de los problemas electorales en Perú y Venezuela y el intento de golpe militar en Paraguay.

Al iniciarse la Cumbre, las intervenciones de Pastrana y Zedillo fueron unas de las pocas voces que hicieron un vehemente llamado a prevenir y evitar los retrocesos de las democracias en cualquier país de América Latina. El presidente de México, dijo que aunque el avance de la democracia en los países del Grupo de Río es evidente con relación a situaciones vividas muchos años atrás, no se puede dejar de "reconocer que de tiempo en tiempo siguen apareciendo nubarrones sobre algunas democracias latinoamericanas".

Añadió que "esos nubarrones no solo dañan el espacio político de los países donde ocurren, sino que lesionan la credibilidad y el prestigio democrático sobre toda América Latina. Si no queremos que instancias ajenas a América Latina pretendan tutelar nuestros avances políticos," Zedillo agregó, "nosotros mismos debemos cuidar fraternalmente el fortalecimiento de nuestras democracias".

Por su parte, el presidente Pastrana invitó a los jefes de Estado a reafirmar su "compromiso regional con la democracia", entendida como la garantía para la libertad ciudadana, la convivencia pacífica y el desarrollo social con justicia. Dijo que su Gobierno está seguro de que "con el apoyo de los países amigos" pronto Colombia podrá sumarse "a la ancha avenida de la paz en Latinoamérica".

Estas intervenciones llevaron a que una las principales deliberaciones se dieran en torno a los aspectos democráticos. No por coincidencia, el Grupo de Río surgió a mediados de la década de los 80 con la misión esencial de la defensa de la democracia. Colombia, junto con México y Chile propusieron un mecanismo operativo más ágil que le permitiera al Grupo actuar rápidamente en casos de amenaza a la democracia. Para estos países, la lentitud de los actuales mecanismos de consulta entre los países del Grupo, impiden hoy una reacción rápida ante hechos críticos que requieren respuesta inmediata.

En este sentido, explicó el canciller Colombiano, Guillermo Fernández de Soto, que "lo que se busca es generar campanazos de alerta que permitan impulsar ágilmente en el seno de la OEA la toma decisiones para proteger las libertades civiles, el respeto de los derechos humanos y el predominio del orden constitucional."

La propuesta sobre la creación del Fondo Monetario Latinoamericano, FML, presentada por Roberto Guarnieri, presidente del Fondo Latinoamericano de Reserva de la Comunidad Andina, y apoyada por el Presidente Venezolano, Hugo Chávez Frías, fue otro de los temas centrales de los mandatarios.

En declaraciones al periódico El Nacional, el jefe del Estado Venezolano, explicó que este fondo se convertiría en una especie de muro de contención contra las afrentas especulativas y financieras que tradicionalmente afectan a las economías de América Latina. El nuevo FML actuaría en coordinación con los bancos centrales para defender las economías regionales frente a las que describen como "presiones especulativas foráneas, según explico para este mismo diario Roberto Guarnieri presidente del actual FLAR.

Los presidentes de 15 países culminaron su encuentro con la elaboración del documento "Un Compromiso para el Milenio" en el que se hace un llamado a fortalecer la democracia en todo el continente y a defender el estado de derecho en Latinoamérica. "Expresamos, en particular, nuestro compromiso con elecciones periódicas realizadas con base en los principios de legalidad, transparencia y equidad, y organizadas y sancionadas por órganos de estado independientes", señala el texto respaldado por los mandatarios asistentes.

Las expectativas y compromisos expresados por el Grupo de Río, son importantes pero las dudas se plantean frente al verdadero alcance de este foro de concertacion continental, especialmente despues de lo sucedido en Perú. "Hay muchísima retórica en el Grupo pero pocos mecanismos de implementación y de seguimiento", afirma en Miami, Eduardo Gamarra, director del Latinoamerican and Caribbean Center, LAAC de Florida International University. Por el contrario, Darío Valcárcel, director de la revista española Política Exterior considera que pese a que hay cumbres meramente protocolarias, "en modo alguno es el caso de las del Grupo de Río".

Quizás los apoyos y críticas puedan contribuir a cambiar su concepción burocrática por una que lo convierta en un verdadero foro que promueva políticas comunes de América Latina respecto al resto del mundo. Sin duda alguna se trataría de un objetivo importante que fortalecería la voz de este conjunto de naciones, superando su estancamiento y convirtiéndolo en un escenario de concertación sobre los grandes temas multilaterales de interés común. Por ahora las notables disparidades de sus miembros, especialmente la inestabilidad política de algunos de ellos, afectan la percepción global de la región, y le impiden ser vista como una sola comunidad con un mismo porvenir.