Que pasó con la Misión de la OEA en el Perú?

Por Martha Lucia Pinzón

  
Tres semanas después del mandato conferido por la Asamblea General de Cancilleres- efectuada a comienzos de junio en Windsor, Canadá, - la Misión de Alto Nivel de la Organización de Estados Americanos, OEA, integrada por el presidente de la Asamblea, el canciller canadiense Lloyd Axworthy, y el Secretario General Cesar Gaviria, estuvo en el Perú y alrededor de su visita surgieron varios discusiones.

Para algunos, esta misión no trató el tema central que sigue siendo el de la ilegitimidad del proceso electoral del 28 de mayo. Cesar Gaviria manifestó al respecto "que no es el mandato de la misión referirse a nuevas elecciones", y agregó, "esa es una aspiración, expectativa o postulado que tienen los grupos de oposición. Nosotros respetamos su posición. Ellos seguramente no abandonarán su agenda, pero ése es un tipo de petición o aspiración que esta misión no va a ventilar".

Y es que el objetivo especifico de la misión era el "de explorar, con el Gobierno del Perú y otros sectores de la comunidad política, opciones y recomendaciones dirigidas a un mayor fortalecimiento de la democracia en ese país, en particular medidas para reformar el proceso electoral, incluidos la reforma de los tribunales judiciales y el reforzamiento de la libertad de prensa".

Por eso los cinco temas tratados en el documento "Propuestas presentadas por la misión de la OEA" fueron: la reforma de la administración pública, la libertad de expresión y medios de comunicación, la reforma electoral, la fiscalización y balance de poderes, y por ultimo, otros aspectos para fortalecer la democracia (incluyendo la puesta en marcha de mecanismos necesarios y transparentes para ejercer un control civil apropiado de las actividades de los organismos de Inteligencia y de las Fuerzas Armadas.

Por ahora, las propuestas han sido acogidas con algún grado de escepticismo. Según algunos analistas, las propuestas son ambiciosas, pero pueden quedar como letra muerta. En este sentido, el director de la revista opositora "Caretas", Enrique Zileri, dijo que "el Presidente Fujimori podría incluso aceptar en teoría las propuestas, pero dilatar intencionalmente su puesta en práctica."

El director del diario "El Comercio", Alejandro Miró Quesada, expresó por su parte esperanzas de que se logren avances reales, pero llamó la atención por ejemplo, en el hecho de que ese periódico, sigue enfrentando acciones judiciales, supuestamente derivadas de la posición crítica que ha venido manteniendo como órgano independiente.

"Nuestra misión considera que no concluirá sus tareas hasta que las recomendaciones hayan sido efectivamente adoptadas", señaló Gaviria. Y para el efecto se comprometió a instalar una comisión permanente en el Perú encargada de seguir de cerca el cumplimiento de las propuestas y establecer los mecanismos para abordar los temas, plantear cronogramas y asegurar que los plazos se cumplan. "Si en el transcurso de los próximos meses se observa que alguna de las partes no ha mostrado una voluntad concreta de avance, el hecho será notificado a los gobiernos de América para que se reexamine la situación", indicó Gaviria.

Sin embargo, dejó claro que en la ejecución de sus planteamientos, la misión no tendrá participación alguna; todo será responsabilidad de los diferentes sectores políticos y sociales del país.

Se estima que en dos años podría darse cumplimiento a las reformas propuestas por la misión de la OEA. Gaviria sostuvo, "que aunque la misión no se ha trazado un plazo para que todo el paquete de propuestas quede cumplido, espera que los primeros resultados se den lo más pronto posible y que quizás en 18 meses el Perú se esté encaminando hacia la democracia."

Opinó que "hay temas que van a requerir un mayor tiempo como el de las reformas judiciales porque no se pueden adoptar precipitadamente. Hay otros que se pueden resolver con un poco de voluntad política por parte del Gobierno y relativamente pronto".

Una discusión especial, se dió en torno a la solicitud por parte de la misión de la OEA en la reformulación del Sistema de Inteligencia Nacional. Los miembros de la misión apoyaron el punto de vista que señala que en el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), se debe establecer una delimitación de su espacio asi como una redefinición del concepto de defensa nacional y seguridad del Estado, de manera que este trabajo no implique intromisión en la vida política del país.

Sin embargo, el presidente Alberto Fujimori, hizo caso omiso de esta recomendación y salió en defensa del SIN, específicamente de su asesor, Vladimiro Montesinos, cuando manifestó a los medios de comunicación que mantendría a esta persona en su cargo y enfatizó que "es un tema que no puede entrar en la agenda de la OEA porque es un "asunto interno". Recientemente el editorial del Periódico, Miami Herald, rechazó la actitud del dirigente peruano y mostró su preocupación en torno a la falta de seriedad en el cumplimiento a lo propuesto por la misión de la OEA.

Todo lo anterior, permite suponer que la solución a la crisis política del Perú no se verá en corto plazo. Al fin y al cabo se origina en unas elecciones que la propia Misión de Observadores de la OEA, encabezadas por el embajador Stein, ha calificado como "ni libres ni justas".

El trabajo de la Misión de la OEA, se desarrolla dentro del marco diplomático y por consiguiente, este organismo es solo un mediador con la función de facilitar el diálogo y de agotar esta vía.

El escenario sigue siendo difícil, pues en nombre de los principios de no intervención y de soberanía absoluta, América Latina esta dejando a un lado los verdaderos valores democráticos y le ha permitido un campo de acción - hasta ahora sin límites- a Fujimori que puede ser imitado por otros gobernantes. La democracia en Latinoamérica sigue siendo demasiado débil.