Dudas sobre la democracia en América Latina

 
La democracia avanza lentamente en América Latina pero la crisis económica le tiende peligrosas trampas. Eso parece deducirse de la encuesta realizada en 17 países por Latinobarómetro, un grupo de estudios basado en Chile y del cual hacen parte destacados analistas, entre ellos Juan Linz, Martín Lipset, Hans-Dieter Kligerman y Dieter Nohlen. La encuesta se aplica desde 1995 y permite capturar los cambios en la opinión pública frente a la confianza en las instituciones, la política económica, el libre mercado, los procesos de integración regional y hemisférica, y otros hechos sociales de importancia para orientar las decisiones de política en cada país. Además aplica una metodología que permite establecer comparaciones entre los países y analizar la región como un todo.

La encuesta realizada en el 2001 nuestra un dramático descenso del apoyo a la democracia en los países más populosos, excepto México. En Brasil la democracia era preferida a cualquier otra forma de gobierno por el 50% de los encuestados en 1997 y sólo por el 30% en el 2001. En el mismo lapso la preferencia se redujo del 75% al 58% en Argentina y del 69% al 36% en Colombia. En México un elevado 35% acepta, en el 2001, que en determinadas circunstancias un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático (18% en Brasil, 21% en Argentina y 16% en Colombia aceptan la opción autoritaria). El caso extremo lo presenta Paraguay: la mayoría (43%) prefiere el autoritarismo frente a la democracia (35%).

El estudio también encuentra que para cuatro de cada cinco latinoamericanos la corrupción, el crimen organizado y la adición a las drogas "se han incrementado mucho" en los últimos tres años.

Así mismo, la sensación de que la situación económica ha empeorado en los últimos cinco años es alarmante en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú. Sólo México y Venezuela mostraron un mejoramiento razonable de este indicador en el 2001, gracias a la mejor coyuntura económica. En Brasil el deterioro fue leve.

Las privatizaciones son valoradas de forma negativa en todos los países mucho más que hace tres años.

En consecuencia, los procesos de consolidación democrática adelantados en las últimas dos décadas en América Latina presentan un debilitamiento de su respaldo en la opinión pública, asociado principalmente a los costos sociales de las políticas de ajuste, incluidas las privatizaciones; al momento del ciclo económico (el cual es más favorable a México que al resto de la región); y a los ahora más visibles fenómenos de corrupción, delincuencia y drogadicción.

Pero hay fenómenos más estructurales que también preocupan: los latinoamericanos hoy confían menos en sus conciudadanos que hace seis años, excepto en México y Nicaragua; menos del 25% confía "mucho" o "algo" en el sistema de justicia y en el parlamento nacional, y menos del 20% en los partidos políticos, es decir, en los soportes de la democracia representativa.

En realidad estos son los retos normales de la democracia. Muchos conflictos que permanecen "ocultos" en los regímenes autoritarios tienden a exasperarse con el libre juego de las opciones partidarias y de la prensa que implica la democracia. Pero en democracias jóvenes, como señala Martha Lagos directora de Latinobarómetro, "mucha gente piensa que la economía está atada a la democracia y eso hace a la democracia más vulnerable" que por ejemplo en los países industrializados más estables. La agudización de la pobreza y la inmensa miseria en que han caído amplias franjas de población en América Latina operan pues como una condición objetiva, determinante de los márgenes de acción de la democracia en la región.

El tema continuará en el centro de la atención pública especialmente en dos eventos: primero, en septiembre (2001) los países del hemisferio americano se han convocado en Lima para discutir y eventualmente adoptar una "cláusula democrática" en el marco de los acuerdos suscritos en la III Cumbre Presidencial de Quebec. Allí, varios países, encabezados por Venezuela, seguirán demandando una fórmula que vaya más allá de la democracia representativa. En segundo lugar, el año entrante habrá elecciones decisivas en Argentina, Brasil y Colombia, donde las instituciones democráticas serán puestas a prueba en el contexto de la crisis Argentina y el estancamiento de los Estados Unidos. Para entonces las dudas de la opinión pública sobre la democracia serán hechos políticos contundentes.

Los resultados de la encuesta de Latinobarómetro aparecen en The Economist, 26 de julio de 2001:
http://www.economist.com/agenda/displayStory.cfm?Story_id=709760&emaf=1