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Dudas sobre la democracia en América Latina El estudio también encuentra que para cuatro de cada cinco latinoamericanos la corrupción, el crimen organizado y la adición a las drogas "se han incrementado mucho" en los últimos tres años. Así mismo, la sensación de que la situación económica ha empeorado en los últimos cinco años es alarmante en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú. Sólo México y Venezuela mostraron un mejoramiento razonable de este indicador en el 2001, gracias a la mejor coyuntura económica. En Brasil el deterioro fue leve. Las privatizaciones son valoradas de forma negativa en todos los países mucho más que hace tres años. En consecuencia, los procesos de consolidación democrática adelantados en las últimas dos décadas en América Latina presentan un debilitamiento de su respaldo en la opinión pública, asociado principalmente a los costos sociales de las políticas de ajuste, incluidas las privatizaciones; al momento del ciclo económico (el cual es más favorable a México que al resto de la región); y a los ahora más visibles fenómenos de corrupción, delincuencia y drogadicción. Pero hay fenómenos más estructurales que también preocupan: los latinoamericanos hoy confían menos en sus conciudadanos que hace seis años, excepto en México y Nicaragua; menos del 25% confía "mucho" o "algo" en el sistema de justicia y en el parlamento nacional, y menos del 20% en los partidos políticos, es decir, en los soportes de la democracia representativa. En realidad estos
son los retos normales de la democracia. Muchos conflictos que permanecen
"ocultos" en los regímenes autoritarios tienden a exasperarse
con el libre juego de las opciones partidarias y de la prensa que implica
la democracia. Pero en democracias jóvenes, como señala Martha Lagos
directora de Latinobarómetro, "mucha gente piensa que la economía
está atada a la democracia y eso hace a la democracia más
vulnerable" que por ejemplo en los países industrializados más
estables. La agudización de la pobreza y la inmensa miseria en que han
caído amplias franjas de población en América Latina operan pues como
una condición objetiva, determinante de los márgenes de acción de la
democracia en la región. Los resultados de
la encuesta de Latinobarómetro aparecen en The Economist, 26 de julio de
2001:
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